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Hostalric La entrada fue un poco 'peculiar', porque en altura no parecía que hubiese viento, con lo que opté por la orientación más instintiva y que me ofrecía una mejor senda de planeo. En muy corta final, justo antes de entrar en la pista, sufro una descendencia que me induce a levantar la palanca y la aguja del anemómetro marca casi 80 km/h, pico el avión en plan kamikaze y justo antes de estrellarme contra el suelo hago la recogida brusca pero medida. Espero un trastazo, pero el avión sigue volando, y sigue y sigue... Los árboles del final de la pista van creciendo de forma nada amigable, pero por fín el aparato se decide a posarse, aplico frenos y la taquicardia va disminuyendo. Me suena este tipo de aterrizajes, doy la vuelta y compruebo que, en efecto, tengo viento en cola en el suelo. A partir de hoy, siempre haré una pasada por la pista para comprobar la manga, aunque tenga clarísimo en circuito que no hay viento. |